EXCLUSIVE INTERVIEW
Decoyed Monolith: Guiados hacia el peligro sonoro del cyberpunk chileno
El origen de la idea
Cuando nace una nueva canción, ¿suele empezar por una melodía en la cabeza, un acorde al azar, un ritmo en particular, o surge a partir de una frase escrita?
La verdad es que no lo tengo completamente claro. La mayoría de las veces empiezo improvisando acordes, secuencias o grooves con sintetizadores y voy uniendo esas ideas hasta que aparece una sensación o atmósfera que me interesa explorar. Una vez que tengo esa base, construyo el resto de la canción: melodías, diseño de sonido, efectos y otros detalles.
A veces incluso el proceso comienza antes de tocar una sola nota. Me gusta inspirarme en referencias visuales o conceptuales relacionadas con el proyecto, como alguna serie, película o video que me ayude a entrar en el estado mental adecuado para improvisar y desarrollar nuevas ideas.
El momento de Eureka
¿Cómo sabes que una composición está realmente terminada? ¿Eres de los que siguen puliendo detalles infinitamente o sabes cuándo soltar la obra?
Diría que una canción entra en una fase de "semi terminada" cuando la composición está bien armada y la mezcla ya se encuentra pulida. Después viene el proceso de masterización y los últimos ajustes que puedan aparecer en el camino. Si al finalizar todo ese recorrido sigo conforme con el resultado, considero que la obra está terminada.
Generalmente sé cuándo soltar una canción. Intento evitar caer en la búsqueda infinita de la perfección porque suele generar más estrés que beneficios. Curiosamente, cuando me cuesta avanzar no suele ser por detalles menores de mezcla o producción, sino porque detecto algún problema en la composición o en la estructura de la canción. En esos casos necesito darle más vueltas hasta encontrar una solución que realmente me convenza.
El entorno ideal
¿Tienes algún ritual o entorno específico que necesites para componer, o la inspiración te puede atrapar en cualquier lugar?
Generalmente necesito estar en mi home studio, lo más tranquilo posible y, preferiblemente, en algún momento en que ya haya descansado un poco de mi trabajo diario. A veces no es fácil lograrlo, pero intento que esos espacios de creación sean lo más regulares posible.
Eso no significa que la inspiración aparezca únicamente en el estudio. Muchas veces las ideas surgen en momentos completamente inesperados. Puede ser un lugar, una conversación, un recuerdo o alguna imagen que veo por casualidad. Si logro relacionarlo de alguna manera con el universo conceptual del proyecto, normalmente queda registrado al menos como una idea general.
En cualquier caso, la parte más desafiante viene después. Transformar esa idea inicial en una canción real requiere sentarse frente al estudio y convertir una visión amplia en decisiones concretas. Ese proceso puede tomar varias sesiones hasta que todo empieza a encajar.
De la mente al estudio
¿Cuál suele ser el mayor reto técnico o creativo al que te enfrentas cuando intentas plasmar lo que imaginas en el software de grabación o con tus instrumentos?
Para mí, el mayor reto está en la parte creativa, especialmente en la composición. Diría que está muy relacionado con lo que comentaba en la pregunta anterior: pasar de una idea general o una sensación a algo concreto que funcione musicalmente. Ahí es donde suelo invertir más tiempo y energía.
Como vengo del mundo de TI, la parte técnica normalmente la domino relativamente rápido. Aprender herramientas, resolver problemas de producción o entender aspectos más técnicos del proceso suele resultarme bastante natural.
En cuanto a instrumentos, por ahora no he tenido mayores dificultades, ya que la esencia del proyecto está basada en instrumentos sintéticos. Quizás donde aparecen algunos desafíos ocasionales es en el diseño de sonido, cuando busco construir una textura o una identidad sonora muy específica para una pieza.
La evolución del sonido
Si comparas tu música actual con tus primeras maquetas, ¿cuál dirías que ha sido el cambio o aprendizaje más grande en tu forma de componer?
Esta pregunta es algo compleja de responder porque los tres singles que he publicado corresponden a mis primeros lanzamientos oficiales. Sin embargo, si tomo como referencia las maquetas iniciales de esos temas y las comparo con sus versiones finales, el aprendizaje ha sido bastante evidente y continuo.
Conectando con las preguntas anteriores, creo que los cambios más importantes han estado en la composición y en la forma de construir la experiencia del oyente. He aprendido mucho sobre cómo manejar la energía, la tensión, los espacios y la narrativa dentro de una canción. También sobre cómo integrar distintas influencias y referencias para crear algo coherente con la identidad estética del proyecto.
Mi objetivo suele ser que la música no se limite a una colección de sonidos o elementos técnicos, sino que genere una experiencia lo más inmersiva posible. Con cada lanzamiento he ido refinando esa búsqueda y entendiendo mejor qué recursos funcionan para transmitir determinadas emociones o atmósferas.
Además, hay que considerar que antes de crear Decoyed Monolith mi experiencia musical era bastante distinta. Tocaba batería de manera ocasional y no tenía conocimientos formales de teoría musical ni de producción, por lo que gran parte de este proceso ha sido también un aprendizaje desde cero en áreas que antes desconocía por completo.
Vida Artística y el Día a Día
La dualidad del día a día
¿Cómo logras equilibrar la rutina diaria y las responsabilidades cotidianas con los momentos dedicados a la creación musical?
Actualmente combino la música con mi trabajo profesional, por lo que una de las mayores dificultades es gestionar el tiempo de forma consistente. Intento reservar bloques específicos durante la semana para avanzar en algún aspecto del proyecto, aunque sea de manera gradual.
Además, la creación musical es solo una parte del proceso. Al ser un proyecto independiente, también debo asumir muchos otros roles: composición, producción, mezcla, masterización, diseño sonoro, gestión de redes sociales, contenido promocional y planificación de lanzamientos, entre otros.
En ese sentido, el desafío no pasa únicamente por encontrar tiempo para crear, sino también por equilibrar todas las áreas que permiten que el proyecto avance y llegue a una audiencia. Intento organizarme de forma que ninguna de esas responsabilidades termine desplazando por completo a la parte creativa, que al final es el núcleo de todo.
La mayor recompensa
Fuera del reconocimiento masivo, ¿cuál ha sido el momento o la pequeña victoria en tu carrera artística que te ha hecho decir: "Por esto vale la pena hacer música"?
Creo que fue la primera vez que alguien me escribió por Instagram para decirme que le había gustado el proyecto o una canción en particular. Puede parecer algo pequeño, pero para mí tuvo mucho significado porque fue la primera vez que vi que la música estaba conectando con una persona completamente fuera de mi círculo cercano.
Esa y otras interacciones similares me han hecho pensar más de una vez en esa frase. Después de tantas horas componiendo, produciendo, mezclando y trabajando en todos los aspectos del proyecto, recibir un mensaje genuino de alguien que conectó con lo que haces es una recompensa difícil de comparar.
La comunidad y el entorno
¿De qué manera influye tu entorno geográfico, tu ciudad o la comunidad de músicos que te rodea en el tipo de sonido que produces?
No siento que mi música esté directamente ligada a una escena o lugar específico. Sin duda la exposición a distintos mentores, músicos y experiencias previas tocando ha influido en mi forma de entender la música.
Respecto al entorno, vivir en Santiago de Chile probablemente influye de cierta manera. Es una ciudad donde conviven elementos urbanos, tecnológicos e industriales que, de alguna manera, terminan conectando con la estética y las temáticas que exploro en el proyecto. Sin embargo, gran parte de mis influencias también provienen de comunidades y artistas de distintas partes del mundo, por lo que mi sonido se construye a partir de una mezcla entre experiencias locales y referencias globales.
El directo vs. el estudio
Hay artistas que se sienten más vivos sobre el escenario y otros que encuentran su paz en el aislamiento del estudio. ¿En qué lado del espectro te encuentras tú y por qué?
Es algo que todavía debo explorar. Actualmente me encuentro mucho más del lado del estudio, ya que es donde nace y toma forma toda la identidad de Decoyed Monolith. Como el proyecto comenzó a publicar música hace relativamente poco tiempo, aún no he profundizado ni planificado seriamente una propuesta en vivo.
Dicho eso, es una posibilidad que veo como bastante natural a futuro. Me interesa la idea de encontrar una forma de trasladar la experiencia del estudio al escenario, aunque todavía estoy en una etapa donde sigo descubriendo cuál sería el formato adecuado para hacerlo. Probablemente es algo que irá tomando forma a medida que el proyecto continúe creciendo.
Consejo para el pasado
Si pudieras volver al día en que decidiste tomar la música en serio y darte un solo consejo, ¿cuál sería?
Me diría que empiece lo antes posible y que no espere sentirse completamente preparado. Muchas veces uno piensa que necesita aprender un poco más, tener mejores herramientas o entender mejor el camino antes de dar el siguiente paso, pero gran parte de ese aprendizaje ocurre justamente mientras avanzas.
También me diría que no intente resolver todo de una vez. Con el tiempo, las piezas empiezan a encajar y el camino se vuelve mucho más claro de lo que parecía al principio.
Identidad Musical y el Futuro en Aurasonika
El ADN musical
Si tuvieras que definir la esencia de tu proyecto musical utilizando solo tres palabras, ¿cuáles elegirías?
Distópico. Humano. Cinemático.
Grandes maestros invisibles
¿Hay algún artista o género musical que te encante y que la gente se sorprendería de saber que influye de alguna manera en lo que haces?
Es una pregunta difícil de responder porque mis gustos musicales son bastante amplios. Probablemente muchas personas asumirían que mis influencias provienen principalmente de la electrónica, pero también disfruto mucho del rock y metal progresivo moderno, así como de propuestas que mezclan bases metal con shoegaze y texturas más atmosféricas.
Bandas como VOLA, Good Tiger, Fleshwater o Jesu son algunos ejemplos. También me ha inspirado el enfoque artístico de Björk, especialmente su capacidad para combinar experimentación, diseño sonoro y una identidad conceptual muy definida.
Aunque estas influencias no son necesariamente evidentes dentro de Decoyed Monolith, creo que sí aparecen en aspectos como la construcción de atmósferas, la exploración de texturas y la forma de desarrollar ciertas ideas musicales.
La puerta de entrada
Para alguien que apenas va a descubrir tu propuesta hoy en Aurasonika, ¿cuál es la canción perfecta para empezar a conocer tu universo musical y por qué?
Recomendaría Factory porque reúne muchos de los elementos que definen el proyecto actualmente: atmósferas semi-oscuras, un groove techno-industrial y una narrativa inspirada en una ambientación futurista y cyberpunk. Creo que es una buena puerta de entrada porque concentra gran parte de la identidad sonora y conceptual que estoy buscando desarrollar en Decoyed Monolith.
Próximos pasos
Sin revelar secretos que arruinen la sorpresa, ¿qué dirección está tomando la música en la que estás trabajando justo ahora?
Actualmente estoy trabajando en un nuevo single donde estoy explorando distintas formas de abordar el diseño sonoro, los sintetizadores y algunos elementos melódicos más desarrollados. En principio debería ser algo diferente a lo que he publicado hasta ahora, aunque manteniendo la misma estética e identidad general del proyecto.
